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El ácaro del polvo
necesita unas condiciones específicas para su crecimiento: el grado de humedad
superior al 45% y temperatura mayor de 25ºC. Deberemos de evitar estas
condiciones con el uso de
deshumidificadores* y control de la temperatura.
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Este
parásito se alimenta del material orgánico, pelos y escamas de piel muerta
fundamentalmente. El ácaro crece donde tiene el alimento; el polvo de casa, el
colchón (lugar idóneo y en el que pasamos un tercio de nuestras vidas), y las
moquetas fundamentalmente. Deberemos evitar esta situación con el
uso de fundas** para el colchón específicas
para los ácaros del polvo. Como alternativa otra persona deberá aspirar de forma
diaria el colchón. Los productos químicos
acaricidas*** también son efectivos. Las alfombras deberían ser retiradas al
menos de la habitación donde duerme el paciente; como alternativa podría poner
alguna alfombra pequeña que se pudiera lavar con frecuencia o alternativa
similar.
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Deberá evitar el
almacenamiento de ropa sin haber sido lavada previamente (mantas y sábanas).
Debido al crecimiento exponencial que presentan los ácaros, con el tiempo se van
acumulando gran cantidad, por eso hay que tener especial cuidado con las casas
de vacaciones que permanecen cerradas durante semanas o meses; deberán ser
ventiladas previamente por otra persona. También cuidado con la ropa que aun
siendo lavada haya estado almacenada durante períodos prolongados.
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En la limpieza diaria es
aconsejable el uso de aspiradores que recojan el polvo sin soltar partículas.
Existen en el mercado distintos modelos anunciados como especiales para
alérgicos; de agua**** o con filtros “HEPA”
(infórmese antes de comprarlo). La limpieza deberá hacerla alguien que no sea
alérgico al ácaro, deberá evitar la escoba (levanta polvo); si tiene que
realizar la limpieza el propio paciente es recomendable el uso de mascarilla.
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Los peluches de los
niños como medida práctica se pueden congelar ya que a temperaturas bajo cero
los ácaros no sobreviven.